“TRUE DETECTIVE”: DE LO PROFUNDO A LO CONVENCIONAL

El año pasado, el gigante televisivo HBO se lució una vez más con una propuesta que nos enganchó a todos. Una serie que por su temática, ambientación, fotografía, personajes, actuaciones y hasta por su banda sonora terminó convirtiéndose en referencia obligada para los amantes de la televisión. “True Detective” nos enamoró con su debut y ahora tiene la difícil tarea de mantener ese enamoramiento, contando una historia totalmente nueva, sin la presencia de Matthew McConaughey y Woody Harrelson. Y hay que decir que este par es difícil de olvidar.

Un policía corrupto, un gánster que quiere salirse de la mafia, una detective que se jacta de su rectitud y un oficial con un pasado que lo consume. Estos son los protagonistas de la segunda temporada de “True Detective”, una nueva entrega del aclamado drama policial estrenado por HBO en el 2014 y cuyo mayor desafío es, precisamente, igualar el éxito de su primera parte.

Para empezar está el reparto. Y en este sentido, su creador Nic Pizzolatto estaba prácticamente obligado a reunir un elenco capaz de dar la talla luego de las interpretaciones anteriores. A simple vista lo ha conseguido, y los nombres de Colin Farrel, Vince Vaughn, Rachel McAdams y Taylor Kitsch despertaron la suficiente expectativa como para conseguir que más de 3 millones de personas sintonizaran el estreno en los Estados Unidos.

Ahora, eso no garantiza el éxito de la serie, ni muchísimo menos el desempeño de los actores, quienes en el primer episodio tuvieron la oportunidad de mostrar la esencia de sus personajes, esa misma que mostraron McConaughey (Rust Cohle) y Harrelson (Marty Hart) y cuyo magnetismo nos atrapó casi al instante. Las comparaciones son groseras, sí, pero también inevitables y si las hacemos es casi obvia la respuesta: estamos frente a un reparto fuerte, mas no a la altura del primero.

Pero claro, todo esto si comparamos sin contextualizar, y es en este aspecto en el que el guión juega un papel clave. No estamos viendo a Rust o a Marty, estamos viendo a Ray Velcoro (Farrell), a Anni Bezzerides (McAdams), a Paul Woodrugh (Kitsch) y a Frank Semyon (Vaughn), personajes totalmente nuevos que ameritan interpretaciones distintas y novedosas. Tomando en cuenta esto e intentando, aunque sea por un momento separarnos de la idea de la comparación, hay que reconocer que estamos frente a un reparto de alto estándar.

Desde ya se puede ver que McAdams está lista para darnos de qué hablar, mientras que Farrell parece dispuesto a utilizar esta oportunidad para recordarnos de qué está hecho. Por su parte, Kitsch arrancó con buen pie, sin embargo, Vaughn no termina de convencer como mafioso. Pero a ver, hemos visto sólo un episodio, vamos a darles un voto de confianza y ya luego podremos opinar con propiedad.

Por otra parte, y a pesar de la ausencia de Cary Fukunaga quien dirigió los 8 episodios de la primera temporada, se nota que la producción puso especial atención al momento de mantener el estilo visual de la serie. Empezando por la presentación, en la que se superponen algunos planos de los protagonistas con paisajes, pasando por las bellísimas tomas aéreas y terminando con algunos primeros planos de los personajes, la fotografía de “True Detective” sigue siendo la misma y eso por supuesto, es un punto a su favor. Lo mismo pasa con la banda sonora, que se presenta desde ya como un elemento comunicativo fuerte mezclándose a la perfección con la estética de la imagen.

Sin embargo, está más que claro que existen diferencias entre una temporada y otra y la más obvia, es el tono de la historia que nos están contando. De centrarnos en dos personajes fuertes y complejos, pasamos a conocer a cuatro, llenos de claroscuros y con una moral distorsionada, casi antihéroes; de la belleza desolada de los paisajes de Luisiana, pasamos a la ciudad ficticia de Vinci en California, un universo industrial con autopistas descomunales; de un crímen lleno de simbolismos religiosos, pasamos a un sistema corrupto y monstruoso que engulle todo a su paso.

Así, se podrían seguir citando innumerables diferencias para sustentar lo evidente: estamos ante una temporada que se vuelve más convencional, una serie de policías que relaja el tono de su discurso y se aleja de esta manera, de la intensidad que fue su mayor distintivo en el pasado. Elementos clásicos del cine negro hacen su entrada para desplazar extensos diálogos existencialistas, con lo que Pizzolato busca renovar su propuesta y adaptarla a todo público.

Pero, ¿esto es bueno o malo?… Para algunos la respuesta es un no rotundo, sobre todo para aquellos que se dejaron seducir por las referencias literarias y el aroma indie que rodeó a la primera entrega, pero para otros, es una ventana a las masas que convierte al producto en algo mucho más accesible. En todo caso, estamos hablando de algo diferente, y si bien pierde un poco la esencia que hizo de “True Detective” algo especial, no significa necesariamente que el resultado será algo ordinario.

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