“Game of Thrones”: Nadie Está A Salvo

La quinta temporada de “Game of Thrones” finalmente ha llegado a su fin. Y tras de sí, deja unos cuantos momentos memorables, pero también algunas tramas poco convincentes y uno que otro signo de agotamiento en la fórmula utilizada para alcanzar el éxito en temporadas anteriores.

Primero lo primero. Y en este caso, no es otra cosa que decir que “Game of Thrones” la tiene más difícil que la mayoría de las series de televisión que no le deben nada a nadie. O por lo menos, cuya base no son libros tan populares como los que ha escrito George R. R. Martin.

Así, cumplir con las expectativas de los lectores asiduos de la saga es la tarea más difícil a la que se enfrentan los creadores de la serie de HBO, David Benioff y D. B. Weiss. Es lógico que esto suceda, sin embargo, es importante tomar en cuenta que es casi imposible recrear una historia tan compleja (el mismo Martin ha salido en defensa de la serie más de una vez).

Ya son 5 años de “Game of Thrones”, 5 años en los que se ha “basado” de una u otra forma en la serie “A Song of Ice and Fire”. Sin embargo, lo que pase a partir de ahora es un misterio, ya que no existen más libros para adelantarnos en la historia y ya la producción del programa anunció que se separará definitivamente del universo litetario que le dio origen.

En una producción de este nivel, son múltiples los factores que influyen en el desarrollo de personajes y situaciones, y para poder entender las diferencias entre la serie y las novelas basta con saber que el lenguaje literario no tiene nada que ver con el lenguaje audiovisual, teniendo este último muchas más limitaciones que el primero.

Ahora, esto no significa que en algunos casos la “simplificación” de las tramas y personajes hayan sido bien manejados por los guionistas de la serie. Claro que no. El mejor ejemplo es la historia que se lleva a cabo en Dorne, poco creíble desde el primer minuto y a ratos hasta caricaturesca. Muy poco se puede rescatar de esta sub-trama, donde las serpientes de arena terminan robándose el show y no de buena manera, y donde Jaime sigue sin sacar a la luz esa valentía que nos hizo tomarle cariño a partir de la segunda temporada.

Otra que no termina de convencer es la trama de Stannis, que sí, que ya sabíamos que no tenía escrúpulos, pero… ¿quemar viva a su hija en su afán de conseguir el poder para luego lanzarse a una derrota segura cuando se da cuenta de sus errores?. Un poco forzada la “huída” de Melissandre justo a tiempo para estar en Castle Black al momento de la muerte de Jon Snow, ¿no creen?

Por otra parte, hay que decir que ésta no fue para nada la mejor temporada de Daenerys. Algunas de sus escenas terminaron siendo un poco aburridas, si las comparamos con las épicas secuencias que protagonizó la “madre de los dragones” en temporadas anteriores. Claro que hay momentos notables, como su emocionante viaje en dragón, la tensión entre ella y Jorah a su regreso, y por supuesto, sus encuentros con Tyrion Lannister cuyos diálogos inteligentes nos dejaron con ganas de ver más.

En el caso de Sansa, hay que aclarar que esta unión con Ramsey no aparece en los libros y aunque se entiende la necesidad de unificar varios personajes en uno, la debilidad de éste empieza a cansar. Después de 5 temporadas, ha llegado la hora de darle un vuelco a la personalidad de la mayor de las Stark.

Pero claro está, no todo son fallas, sino no estaríamos hablando de uno de los shows más populares en toda la historia de la televisión, y en esta quinta temporada, se desarrollaron historias hiladas perfectamente para llevar al deselance deseado. Para muestra, sólo basta seguir de cerca los acontecimientos que se llevan a cabo en King´s Landing desde el primer episodio.

Hechos que desembocan en la costosísima escena de la “caminata de la vergüenza” de Cersei, una de las mejores secuencias de toda la serie, en la que la brutalidad de las imágenes derivan en la empatía del público (así sea por unos minutos) hacia uno de los personajes más odiados del universo de “Game of Thrones”, ¿o es que alguna vez creyeron posible sentir lástima por Cersei?… ¿No? ¡Bravo Lena Headey por conseguirlo!.

Lo mismo pasa con el afán de Arya por convertirse en un discípulo del Dios de muchos rostros, y todo el proceso que vive para hacerlo. Su lucha por ser “nadie” y dejar de ser una Stark termina siendo interrumpida por su sed de venganza (su motivación principal) y la aparición de Meryn Trant es el detonante. La esencia de este personaje se mantiene intacta desde la primera temporada, pero puede que el odio la haya cegado esta vez (literalmente).

Igualmente pasa en Castle Black y toda la trama liderada por Jon Snow. Un personaje que venía pisando cada vez más fuerte, y que toca la cúspide en el episodio 8 de esta temporada, en el que demuestra una vez más todas sus fortalezas: su buen corazón y su audacia en la batalla. Y aquí, la fórmula utilizada con Ned y Robb Stark vuelve a dar resultado, enzalsar al máximo a un personaje para luego arrebatárnoslo sin piedad (y con una traición de por medio), vuelve a lograr que todos hablemos de ello y convierte nuevamente a “Game of Thrones” en foco de atención.

Bien jugada por parte de HBO la presencia de Benjen Stark en el “Previously”, para destacar el factor sorpresa de una muerte que si bien sucede en los libros, no está del todo esclarecida, lo que ha llevado a que la fanáticada saque a la luz toda clase de teorías que permitan la “resurrección” de Jon Snow, aún cuando Kit Harington confirmó a Entertainment Weekly que no volverá la próxima temporada.

Este final nos deja nuevamente un sabor de boca amargo; muchos personajes con muy poca o ninguna participación, como Brienne of Tarth y Brandon Stark; otros con destinos inciertos como Sansa y Theon, la misma Arya, Margaery y Loras Tyrell, y hasta Daenerys envuelta en una horda Dothraki y la ya mencionada polémica sobre la muerte del bastardo de los Stark.

Habrá que esperar un año para conocer la suerte de los habitantes de Westeros, y a pesar de que la quinta temporada representa un bajón con respecto a las anteriores, hay muchos elementos que rescatar y no cabe duda de que sigue siendo una de las propuestas más interesantes de la televisión. Además, algo nos sigue quedando claro: todo puede pasar en “Game of Thrones” y nadie, absolutamente nadie está a salvo.

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