The Artist: Un vistazo hacia el pasado

George Valentin (Jean Dujardin) es “The Artist”, un actor de largometrajes silentes quien se encuentra en la cúspide de su carrera. Sin embargo, la llegada del cine sonoro viene a darle un vuelco a su vida. El hasta el momento reconocido actor, es olvidado por resistirse a hablar en sus películas, y es reemplazado por nuevas filas de intérpretes, entre estos Peppy Miller (Bérénice Bejo) con quién desarrolla una historia de amor.

“The Artist” es una película francesa concebida como un homenaje. Un homenaje al cine mudo y al Hollywood clásico de los años 20. Y tanto el fondo como la forma utilizadas por su director y guionista, Michel Hazanavicius, apuntan a la reconstrucción fervorosa de un esplendoroso pasado.

En blanco y negro y casi silente en su totalidad, “The Artist”, se yergue como un arriesgado proyecto entre un sin número de films efectistas, en los que la historia y las actuaciones se ven relegadas a un segundo plano. Aquí por el contrario, el peso recae sobre las interpretaciones, y es imposible negar la maestría del francés Jean Dujardin, quién con una gestualidad envidiable carga sobre sus hombros toda la cinta. Igual es el caso de Bérénice Bejo, quien se encarga de llenar de simpatía la pantalla.

El argumento de “The Artist” es más que sencillo. El paso del cine mudo al sonoro y la adaptación de las estrellas del pasado a esta nueva modalidad audiovisual. En un marco un poco más amplio, podría verse como la llegada del progreso y la resistencia al cambio. Sin embargo, cabe decir que la premisa no es nueva. A lo largo de la historia del cine ha sido tocado este tema en varias oportunidades, siendo una de las más destacadas la temática del clásico de 1952 “Singin´ in the Rain” o “Cantando bajo la lluvia”.

El guión es así, la parte menos consistente de la película, y no solamente por esta falta de originalidad, que bien puede ser tomada como parte del homenaje, sino por la carencia de elementos que conviertan a “The Artist” en algo más que una reverencia al cine de otros tiempos. Tal es el caso de la historia de amor entre George y Peppy, que se presenta casi como una excusa banal para hilvanar el desenlace de la historia, sin ahondar en motivos verdaderos que podían indudablemente haber enriquecido el drama.

En cuanto a la forma, viene representada por una fotografía en blanco y negro, bien trabajada, y un arte y banda sonora capaces de transportar al espectador a las épocas del cine mudo. Aquí, “The Artist” logra a cabalidad su objetivo, y es esto, sumado al anhelo casi nostálgico de este pasado memorable, lo que le valió cinco premios Óscar, incluyendo Mejor Actor Principal, Mejor Director y Mejor Película.

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